En el transcurso de la tertulia en la que se daba paso a oyentes que intervenían en la misma desde docentes a padres, el profesor Carlos González lanzó una última frase que me trajo a este comentario.
No transcribo literalmente la frase ya que no la tengo, pero la idea era " No podemos hablar de buena educación en un mundo en que hay hambre y guerras y como dirían en nuestro Siglo de Oro ¡Vive el cielo, que el licenciado tenía razón¡, quizás por ello y en un ejercicio inconsciente de nostalgia me vino a la mente la melodía de la orilla negra, la orilla blanca de Iva Zanichhi con todo el drama que esa canción expresa.
Si vemos la prensa diaria con todo el cargamento de miseria diaria, disturbios y guerras en medio mundo, hambre y desigualdades sociales en el resto, desde luego la buena educación brilla por su ausencia, pero también faltan la caridad, la justicia para todos, la compasión y todas las virtudes éticas de las que nos preciamos los humanos.
Si realmente existiera la buena educación, nuestro país no sería el paraíso de corruptos que tenemos, ni los jueces prevaricarían, ni los políticos serían sinvergüenzas pero además la educación sería integral incorporando la inteligencia emocional a las clases, impartiendo un modelo de respeto a los demás basado en reconocer lo que los demás tienen de diferente para aceptarlo,
El ser humano es el único animal que ataca a los de su propia especie, ya sé que por manida esta frase es de perogrullo, pero aquellos que han sufrido en sus carnes, el menosprecio de sus iguales, saben lo que se sufre, los niños rechazan aquél que es diferente, por desgracia los casos de acoso escolar no es algo inusual, lo mismo que los profesores acosados y agredidos por sus alumnos, no es por cargar con la culpa a los maestros pero dado que se trata de una profesión tan sacrificada, deberían preguntarse si realmente tienen vocación para ello y no cursan la carrera porque no han obtenido puntuación suficiente para la que realmente querían.
Cada vez tenemos más temarios y modelos educativos, hemos pasado por distintos paradigmas en la educación de nuestros cachorros, desde la primitiva "la letra con sangre entra" y "prefiero que llores tú ahora que no tenga que llorar yo en el futuro" a no castigar a nuestros hijos ni frustrarles para no provocarles un trauma.
Si formáramos a nuestros hijos desde los principios éticos (uno de sentido común no hagas a los demás lo que nos quieras que te hagan a tí) de verdad, honradez y conocimiento de uno mismo y de los demás utilizando la empatía para ello, me imagino que haríamos del mundo un lugar mucho mejor.
Para terminar dos canciones contrapuestas y a la vez complementarias el horror de la contienda en la voz de Iva Zanicchi y la voz inconfundible de un cantante irrepetible cantando a un mundo maravilloso Louis Amstrong
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